Por Leandro Esteban Cerisola, Contador Público Nacional (UBA) · Actualizado el · 2 min de lectura
Cuando una actividad crece, aparece la pregunta: ¿sigo en el monotributo o paso a ser responsable inscripto? No hay una respuesta única, pero entender las diferencias te ayuda a decidir en el momento justo.
El monotributo en pocas palabras
Es un régimen simplificado pensado para pequeños contribuyentes. Pagás una cuota mensual fija según tu categoría, que incluye el impuesto, los aportes jubilatorios y la obra social. En la Ciudad de Buenos Aires, además, incluye los Ingresos Brutos.
- Emitís factura C.
- Tus obligaciones son pocas: pagar la cuota, facturar y recategorizarte dos veces por año.
- Tiene topes de facturación: si los superás, tenés que pasar al régimen general.
El responsable inscripto en pocas palabras
Es el régimen general. Pagás los impuestos según lo que realmente facturás y gastás:
- IVA: cobrás IVA en tus ventas y descontás el IVA de tus compras.
- Ganancias: tributás sobre tu ganancia real del año.
- Autónomos: hacés tus aportes jubilatorios.
- Ingresos Brutos, en el régimen local o en convenio multilateral si vendés en varias provincias.
- Emitís factura A a otros responsables inscriptos y factura B a consumidores finales.
Cuándo conviene el paso
- Cuando superás los topes del monotributo. En ese caso el cambio es obligatorio.
- Cuando tus clientes son empresas que necesitan factura A para computar el IVA.
- Cuando tenés muchos gastos con IVA, como compras de mercadería o equipos, porque en el régimen general podés descontarlos.
Cómo hacer el cambio bien
Pasar al régimen general implica nuevas presentaciones mensuales y anuales. Lo ideal es planificarlo antes de llegar al límite: proyectar cuánto vas a pagar, ordenar tu facturación y elegir el mejor mes para hacer el cambio.
En el estudio te ayudamos a comparar los dos escenarios con tus números reales y a hacer el pase en el mejor momento. Conocé nuestro servicio de impuestos o escribinos desde Recoleta o cualquier barrio de CABA.
